Road Music  Los tiempos están cambiando


Cuando Robert Allen Zimmerman tomó su guitarra por primera vez para darle voz a una Norteamérica que recién nacida generación que buscaba respuestas, es seguro que no imaginó que terminaría recibiendo uno de los premios Nobel mas polémicos de la historia.

¿Por qué un músico debería recibir el premio que está destinado a los grandes de la literatura? La respuesta que ha dado la academia sueca es llana, sencilla y firme: “Por crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense” ante esa afirmación es difícil no comprender que la academia ha sabido leer entre notas para comprender que la lirica de Dylan va mas allá del “mainstream”, si el odiado, repudiado “mainstream.”

Ese mismo del que huía Dylan cuando refería: “Lo que pasaba con el rock and roll es que para mí, de todos modos, no era suficiente… Había muy buenas frases pegadizas y un ritmo contagioso, pero las canciones no eran serias o no reflejaban la vida de un modo realista. Supe que cuando me metí en la música folk, era una cosa más seria. Las canciones estaban llenas de tristeza, de triunfo, de fe en la sobrenatural, y tenían sentimientos más profundos”

Enfrentando en todo momento detractores que una y otra vez le acusaron de traidor por abandonar el folk, por suavizar sus posiciones políticas o ahora por ganar el Nobel de literatura. Dylan ha navegado o mejor dicho andado las vías del tren a contra corriente. Dueño de una singular manera de interpretar el mundo en sus canciones pero de una voz que en definitiva no se acerca ni siquiera un poco a lo que uno esperaría de un cantante, sus ásperas, ahogadas y furtivas cuerdas vocales sirven a un fin mayor, el de colocarnos en medio de una historia que merece ser escuchada.

Hay dos cintas en particular que nos pueden permitir acercarnos a Dylan, dos de mis favoritas: ” No direction Home” en donde Martin Scorsese revisa el legado cultural de este ícono norteamericano y “I’m not there”, donde el director Todd Haynes nos presenta una serie de historias y personajes, todos ellos un fragmento de la personalidad del compositor en ella invita además de grandes estrellas como Richard Gere, Christian Bale, Ben Wishaw, Heath Ledger e incluso a Cate Blanchett, nominada al Oscar por su papel en esta película, a encarnar una de esas facetas de Dylan.

Ahí también podemos disfrutar un soundtrack donde Eddie Vadder, Los lobos, Sonic Youth, The Black Keys entre muchos otros interpretan las canciones de Dylan. Bien vale la pena si quieren intentar comprender a esta leyenda que se acerquen a el por medio de estas películas, de sus canciones, de sus anécdotas

Ya nadie le quitará ni el premio, ni evitará la polémica. El Nobel nunca ha estado exento de caer en ellas. Por lo menos démosle la oportunidad a las nuevas generaciones de descubrir que el fondo de la música es algo más que una melodía pegajosa, es el intento por transmitir lo que habita en el fondo de nosotros, lo que observa nuestro interior. Dylan es el mejor ejemplo de ello.

Por. Yvan Montecino / @YvanHomoludens 

 
 

 

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