LA EVOLUCIÓN DE LA PANTERA Segunda Parte

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Por Franz Eichelmann / @MexicanKaiser

En 2014, el Pantera fue elegido junto con quince peleadores más para formar parte del elenco de la primera temporada de The Ultimate Fighter Latinoamérica, la primera versión latinoamericana del reality que puso a UFC en el mapa. Después de conseguir sendas victorias por sumisión y nocaut técnico dentro del programa, Yair se ganó un lugar en la final, la cual tomó lugar en UFC 180, el primer evento de la promotora en tierras aztecas.

Yair era el favorito, y como favorito salió con más garra que técnica para convertirse en ganador de The Ultimate Fighter al derrotar al nicaragüense Chimmy Morales. De ahí, la popularidad de Yair fue en asenso: las adolescentes morían por él, su jersey se vendía tan bien como el de Caín Velásquez y hasta hizo alguna lamentable aparición exprés en una telenovela. Todo eso estaba muy bien, pero no había que olvidar que Yair era, antes de cualquier otra cosa, un peleador. Su éxito sería proporcional a lo que hiciera dentro del octágono, no al número de playeras vendidas ni a los decibeles producidos por multitudes de niñas adolescentes.

Entonces vino su siguiente pelea. El UFC organizaba su segundo evento en México, y decidió incluir a Yair en la cartelera principal para medirlo ante el estadounidense Charles Rosa. Esta vez, Yair no era el favorito.

Rosa es un veterano del deporte. Venía de una cerrada derrota ante Denis Siver que le valió un bono por la Pelea de la Noche; y de una victoria por sumisión ante Sean Soriano. Para ser sincero, yo pensé que hasta ahí había llegado la fama del Pantera.

Y entonces sucedió. Yair salió al octágono como quien ha peleado cien veces en UFC, y sin dar un paso atrás golpeó, controló y dominó a Charles Rosa durante gran parte de la pelea para llevarse una decisión divida. Mostró una serie de patadas comparables solamente a lo que hacía Jean Claude Van Damme en Kickboxer, y nos cayó la boca a todos los que dudamos de él. Pero lo más importante: Yair mostró un mundo de mejoría respecto a su pelea anterior. La garra seguí ahí, más ardiente que nunca, pero la técnica y los tiempos habían mejorado notablemente. Es ahí cuando recordé que el Pantera tiene sólo 22 años, y que es una esponja que está absorbiendo todo lo que los grandes del deporte le están enseñando en gimnasios de Chicago y California.
Este sábado 3 de octubre, Yair Rodríguez regresa a la acción frente a Dan Hooker, una de las promesas más grandes que tiene Nueva Zelanda en MMA. La diferencia en experiencia parece abismal: Hooker tiene 17 peleas profesionales, frente a las 6 peleas de Yair. Hooker tiene 6 victorias por KO, mientras que Yair solamente ha cosechado una. Pero no se equivoquen. Si Dan Hooker piensa que se va a enfrentar al mismo Yair Rodríguez de hace unos meses, entonces le espera una noche muy larga.

Contrario a lo que muchos piensan, la palabra “pantera” no se refiere a un felino en particular, sino que se trata de un término general que hace referencia a varios animales de esta familia: leopardos, jaguares, pumas, etc. De la misma manera, Yair Rodríguez no tiene un estilo en particular, sino que se encuentra en una constante evolución que demuestra pelea tras pelea. Pase lo que pase el sábado, les aseguro que aún no hemos visto ni la mitad de lo que puede hacer esta Pantera.

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