Terminator Genisys o cómo resetear una saga vieja, no obsoleta.

   
 Por Benito Guadarrama Velázquez @Benoman1

En 1984 llegaron dos seres en búsqueda de la mujer que daría vida al líder de la resistencia y que guiaría a la victoria a la raza humana sobre las máquinas.

Uno la protegería.

Otro le sacaría el corazón por la garganta.

 

El asesino perfecto, un endoesqueleto cibernético cubierto por tejido orgánico viviente con la capacidad estratégica de aprender para poder semejarse más a los humanos y ser una unidad de infiltración casi imperceptible para poder así cumplir la misión para la que haya sido programado.

 

Ese fue el origen de la saga que hasta hoy lleva 4 secuelas, la más reciente es la más cercana a su origen en todos los sentidos, es una secuela que funciona como reboot y que se convierte en cíclica borrando la 3 y la 4 y retomando los elementos que la hicieran famosa.
Terminator Genisys hace homenaje a la nostalgia con muchos detalles que los fans de la saga podrán reconocer, sin embargo, como suele suceder en las películas que incluyen viajes en el tiempo, la audiencia se puede confundir fácilmente, más en una historia donde el futuro depende del pasado y el pasado del futuro.

 

Vayamos por partes. Como es usual, se retoma el Juicio Final de una manera rápida pero no tan eficaz como en T2, a nivel visual es sorprendente pero no sientes la conexión con la destrucción y desolación que puede provocar aquel ataque nuclear a nivel masivo. Cuando comienza la historia después de conocerse John Connor con Kyle Resse se nos muestra aquel momento crucial que nos contaron en 1984: la Resistencia había logrado atacar a Skynet pero antes en una jugada, la máquina-inteligencia artificial ya tenía a uno de sus asesinos en el pasado para matar a la madre de John Connor, es hora de que Kyle Resse viaje para salvarla… pero hay un giro de tuerca que permitirá resetear el universo Terminator.

 

Creo que hay dos grandes miscast en el filme que no ayudan mucho: Jason Clarke como John Connor y Jai Courtney como Kyle Resse, quienes a pesar de ponerle mucha energía a sus roles, nomás no terminan de convencer, no tienen el carisma suficiente que exigen esos personajes, como en su momento fueron Edward Furlong o Christian Bale para Connor o Michael Biehn para Resse. Les falta sal, mucha sal.

  
 
Quien llama la atención es Emilia Clarke haciendo de una Sarah Connor diferente a aquella que conocimos en 1984 y también a la guerrera de T2, sin hacer que nos olvidemos de Linda Hamilton, en comparativa, ahora refiere más a Edward Furlong como un joven John Connor que a la Sarah que escapó del Hospital Estatal de Pescadero.

   
Tal vez esto sea por el rescate que el guión hace de aquel arco en donde un cyborg podría ser un buen padre, protegiendo siempre a John y nunca lastimarlo. En esta ocasión se profundiza más en esto llevando al T-800 a un nuevo nivel dando más campo de acción a Arnold Schwarzennegger de nuevo en ese personaje, cosa irónica que él siendo un cyborg sea el que más luzca y más humano se sienta ¿la explicación? No sólo porque su tejido orgánico sufra los estragos del tiempo, sino por su procesador y su capacidad de aprender. Arnold es quien más relajado se siente, es quien salva la película y también ayuda el aderezo de la presencia de J.K. Simmons.

 

Alan Taylor no escatima en CGI y el regreso de Arnold luciendo como hace 31 años es espectacular, la pelea Arnold Vs Arnold tal vez es corta pero ayuda a que el fan de la ciencia ficción se emocione, pero eso no es justificación para que sea más crudo o despiadado en la historia o personajes. Es Terminator y esa sensación es necesaria. Ese fue uno de los ingredientes para el éxito de la primera y segunda parte.

   

Se extraña el trabajo del desaparecido Stan Winston, por alguna razón los endoesqueletos se sienten diferentes, pero los demás robots llenan la pantalla de manera vertiginosa.

 

La trama puede parecer confusa pero no lo es, hay saltos a del futuro al pasado y de nuevo al futuro con líneas temporales alternas pero no tendrá problema si domina Volver al Futuro o Doctor Who… cuando la vean sabrán por qué.

 

La historia se dedica a plantar preguntas e incógnitas en el público, algunas las responde, otras no, tal vez lo haga en el 2017, aunque es un poco irresponsable dejar esa incógnita sin la pista de que serán resueltas en otra secuela, algo similar pasó en Prometheus.

 

¿La película cojea? Si.

¿Arnold ya no se ve imponente como Terminator? Si

¿Se le saca ventaja de otra manera para equilibrar todo esto? Si

 

Tal vez la presencia de Robert Patrick como el T-1000 ayudaría a saber de dónde viene el segundo T-800 que salva a Sarah Connor en 1973, las teorías abundan y eso es lo más disfrutable de las películas que incluyen viajes en el tiempo.

 

La acción es muy estilizada y nuestro oxidado pero no obsoleto héroe a pesar de parecer en momentos un personaje secundario nos hace estar al borde del asiento con cada golpe que da y recibe este fiel Guardián (si, así aparece en los créditos).

 

La escena del puente es de lo mejor, tal vez no llega a ser tan épica como las que crea J.J. Abrams con sus peligros dobles pero luce muy bien.

 

En un mundo donde nos importa mucho la edad y criticar a las personas por su estado físico, Schwarzenegger nos muestra que aún tiene mucho para dar en una saga que aunque parece seca se le ha dado un buen y entretenido reinicio que da pie a dos secuelas más ya confirmadas, así que quédense a la mitad de los créditos.

 

Las autoreferencias a sí mismo con “viejo pero no obsoleto” no paran pero lo demuestra, realmente ha disfrutado mucho su papel y nosotros la película. Hablando de referencias, Alan Tylor recrea no sólo un 1984 como lo conocimos en la original por James Cameron, sino que hace llamado a detalles que hemos visto a lo largo de toda la saga que a los fans seguro encantarán.

 

La secuencia final y la última batalla del T-800 es emocionante y sentimental a la vez. En serio este modelo viejo, siempre se las arregla para dar batalla a oponentes muy superiores a él.

 

Las nuevas generaciones podrán no sentirse atraídas a esta nueva entrega cuya primera parte era más de terror que acción y con clasificación C. Terminator Genisys, a pesar de ser PG-13, atrapa a chicos y grandes.

 

Alan Tylor no es James Cameron,pero afortunadamente Terminator Genisys no es “Rise of the Machines”, ni “Salvation”.

 

Mi sueño: Paul Verhoeven o Alex Proyas a la cabeza de Terminator.

Aún quedan dos entregas. Soñar no cuesta nada.

 

La crítica a la automatización y la dependencia de la humanidad a la tecnología con elementos modernos es como una cachetada con una pared: sabemos que está ahí, sabemos que somos dependientes y nos hemos olvidado de vivir, allá afuera hay un mundo verde que disfrutar pero preferimos estar sentados frente a una pantalla gigante o portátil, la tecnología y las inteligencias artificiales nos han absorbido, de cierta manera las máquinas nos están dominando, nos están ganando… y no nos hemos dado cuenta.

 

Parafraseando a Sarah Connor en El Jucio Final y teniendo en cuenta el desarrollo tan avanzado que “Pops” ha tenido debido a su estancia por más de cinco décadas infiltrado para proteger a Sarah podemos decir:

“El futuro es incierto frente a nosotros, por primera vez lo enfrento con un sentimiento de esperanza. Porque su una máquina, un Terminator puede aprender el valor de la vida humana, tal vez nosotros también podamos”
 

  
 
 

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