Infantia

Por Thania López/ @thaniazepol

  


Infantia

 

Para los niños, en su día.

Para mi hermana, que trabaja entendiéndolos.

Para Don Eduardo Galeano, que hasta el último de sus respiros, supo entenderlos.

Y para Nicolás, por supuesto.

 

1.

Cuento de N, de 2 años.

– Empieza así: un giorno, la mariposita se ha caído y el gusano se ha caído y la hoja se ha caído ¿y por qué se ha caído?

 

 

2.

La madre, alarmada, ve que su hijo de tres años tiene la boca cerrada y que mueve la lengua como si estuviera chupando algo. 

– ¡¿Qué tienes en la boca?! – dice, tomándolo por la cara e intentando abrírsela  

El niño, intimidado, separa los labios.

– Dientes – responde.

 

 

3. 

La madre a la hija de cuatro años, en el parque.

– ¡Sofía¡ ¡Ya deja de empujar ese columpioque hay otros niños esperando su turno! ¡Tu amigo imaginario puede subirse después!

 

4.

Una desconocida a un niño de cinco años:

– ¿Sabes cuál es la diferencia entre los hombres y las mujeres?
– ¡Claro! Las mujeres tienen cabello y los hombres, pelo.

 

 

5.

Un grupo de niños de preescolar mira entusiasmado el espectáculo de los caballos comiendo avena detrás de las rejas verdes del parque.

Un niño de la misma edad se acerca corriendo. La madre lo sigue, al mismo paso y con la mochila del hijoa cuestas. Uno de los pequeños del grupo lo ve venir el primero. Se separa de los demás y corre a su encuentro.

– ¡Simón! –le dice y lo abraza– ¡Llegaste tarde! ¡Pensé que te habías muerto!

 

 

6

– Yo soy un niño súper inteligente, soy el más inteligente. Sólo no les puedo ganar a los niños de seis años. A los otros sí, a todos. Pero los más inteligentes del mundo son los adultos.
– Ah, ¿sí? – dice la madre, sonriendo.
– Sí – dice el hijo y, serio, se cruza de brazos–El mundo está muy mal.

 

 

7.

Niño de seis años a su tía.

– Estoy preocupado por la batería de mi cerebro. Porque con los años se va echando a perder. Por ejemplo, la mía está nueva. Pero la tuya ya está gastada. Y para ti está bien, pero ¿qué voy a hacer yo con una batería así?

 

8.

En el Museo de Joan Miró.

El niño pasea lento frente a las primeras obras que se exhiben en las tantas paredes blancas. Mira fijo y muy de cerca uno, dos, tres, cuatro dibujos enmarcados. Se detiene, frunce el ceño. Y sin soltar la mano de su padre, voltea a verlo allá arriba.

– Pero ¿esto lo dibujó cuando era pequeño?– pregunta.

 

 

9

Niña de ocho años, a su madre.

– ¿Quién es ese niño?
– El nieto de Juanis
– ¿Que Juanis no está muy joven para tener nietos? ¿O se pinta el pelo?

__________________

 

Todas estas pequeñas historias han sido extraídas de la realidad. Lo confieso: la imaginación nunca me hubiera dado para tanto.

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